7 de diciembre de 2011

Capitulo 1: El primer recuerdo (1° parte)



Aquel día parecia tan norma, era como cualquier otro; Akemi despertó recostada sobre su cama, y como muy pocas veces se levantó rapidamente dirijiendose a la salida (después de todo por algun motivo ya llevaba puesto su uniforme escolar, el cual se componís de una falda a tablillas y de cuadros más una camisa de manga corta y corbata), fué sin rumbo alguno, pero con una mirada y una decision como si supiese a donde iba. Terminó llegando a la entrada de una escuela, la cual no reconocía por completo, y por tanto no sabia si entrar o no a pesar de su curiosidad. De un momento a otro sonó el timbre y con él llegaron muchos estudiantes, los cuales empujaron facilmente a nuestra protagonista, llevándola hasta adentro de la escuela, y estando ya adentro sabía bien que no la dejarían salir tan facilmente.
Pasados los minutos ya todos comenzaban a charlar alegremente, exepto Akemi, quien se encontraba muy asustada esperando a que no la regañaran por entrar a una escuela ajena,
-Bueno... en realidad me empujaron, fuí arrastrada dentro contra mi voluntad -pensaba tratando de calmarse- Pero... me dirán que pude salir de inmediato a penas y esto sucedio(...)ahhh!!! ¿qué haré?

Entre tanto llegó un señor, el cual parecía ser el profesor, y con ese tono tan grave y potente que identificaba a un profesor extricto para que le tomaran en cuenta, pronunció las siguientes palabras:
-¡¡Formen parejas!!

Rapidamente todos hicieron caso y se emparejaron con alguien, en general con alguien de su mismo sexo (como pasa en muchas escuelas cuando se hacen dúos para algún trabajo). Akemi se había quedado paralizada, no conocía a nadie, ni siquiera era su escuela, en definitiva no habia persona que la conociera, entonces ¿cómo alguien querria hacer equipo con ella?. Claramente el profesor a cargo al ver que esta muchacha estaba sola la regañó, pero sin notar que no era una alumna de esa escuela, lo que extrañó un poco a esta pelirroja chica, invadiendo su cabeza de preguntas, preguntas que fueron olvidadas por la interrupcion de las palabras;
-¡Yo seré su pareja!- palabras dichas por una chica desconocida que sin esperar respuesta solo tomó subrazo muy animada-.

Así solucionado ya este problema el profesor se dignó a llevarlos por un recorrido por ese lugar. Pasaron por habitaciones llenas de obras de arte
-Tal parece que las comparon a algún famoso artista- se decía para sí misma Akemi, pero luego notó quee todas eran obras hechas por los alumnos, o al menos eso decía en las inscripciones de cada una de ellas-.

Era muy dificil de creer que todas fueran obras de "aficionados", pero es que al ver esculturas tan bien talladas y modeladas hasta una forma tan impecable como podía apreciarse, obras de arte que se notaba su dedicación total y hasta el más mínimo detalle estaba bien realizado. Pero no solo eso, sino que también habían salones de música tan sofisticada, melodías tan relajantes, tan armoniosas que ni la orquesta más cara, ni el músico mas famoso era capáz de superar. Apuesto a que miles de personas estarían más que deseosas de entrar a una escuela con tal calibre, pero para Akemi Furikawa era todo lo contrario, pues se notaba que hasta el más mínimo error era una gran equivocación, provocando así una monotonía en cuanto a perfección, perfección de la cual los simples humanos carecemos.

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